03.12.2019

¿Por qué el Black Friday es incompatible con un modelo de consumo responsable?

El pasado viernes 29 de noviembre se celebró el ya mundialmente conocido Black Friday, aunque muchos negocios han comenzado a alargar los descuentos hasta una semana, bajo el nuevo nombre de Black Week.

El Black Friday tiene un origen inmoral y poco ético, según señalan varios expertos: “el nombre de este día proviene de que el día después de Acción de Gracias los comerciantes de esclavos negros los vendían con descuentos”. Sin embargo, en la actualidad esta celebración se ha expandido con rapidez por todo el mundo, fomentando un modelo de sobreconsumo para adelantar las compras de Navidad.

Si nos adentramos a analizar el sistema económico actual, basado en el capitalismo, veremos que factores como la sostenibilidad, la salud del planeta o el bienestar de la sociedad quedan fuera de juego, pues lo más importante es el crecimiento de las empresas, cuanto más dinero, mejor. El siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI han estado marcados por una cultura centrada en el hiperconsumo, en la que se valora más la cantidad en detrimento de la calidad, sin que nadie se pare a escuchar las necesidades de nuestro planeta Tierra.

En este sentido, el Black Friday se ha convertido en una estrategia más para querer vender a toda costa. La mayoría de las compras que se hacen este día son irracionales y por impulso. De hecho, la toma de decisión de compra se basa en el descuento y no en el producto en sí. Los consumidores tienen distintas percepciones en cuanto al porcentaje de los descuentos. Un estudio revela que un descuento igual o superior al 50% es considerado como atractivo (el consumidor seguramente compraría el producto). Si el descuento ronda el 30%, los consumidores lo encuentran como suficiente (se plantearían comprar el productos). Pero si el descuento no supera el 10% es calificado como insuficiente y, por lo tanto, el consumidor ni si quiera se plantearía comprar el producto.

En contraposición al modelo generalizado de nuestra sociedad de consumo, surgen las llamadas Green Brands, es decir, marcas que apuestan por una nueva estrategia económica donde el consumo quede relegado a un mero acto de necesidad, no a un acto de desperdicio o capricho. A raíz de esto, surgen nuevos fenómenos como el Green Friday o el Buy Nothing Day (Día Sin Compras). Las Green Brands abogan por la moda sostenible abriendo un gran abanico de productos eco friendly. Por ejemplo, la marca de moda sostenible Ecoalf produce abrigos fabricados con 80 botellas de plástico recicladas.

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