12.06.2017

La energía eólica: fundamental para la independencia energética de España

La energía eólica genera electricidad gracias a la fuerza del viento, usando la energía cinética producida por el efecto de las corrientes de aire.

Según la Asociación Empresarial Eólica (AEE), es una de las energías renovables más madura y desarrollada en nuestro país. Se trata de una fuente de energía limpia e inagotable que no produce gases de efecto invernadero ni contamina el medio ambiente. 

Desde principios del siglo XX, se produce esta energía a través de aerogeneradores que, mediante un sistema mecánico, transforma el movimiento de las hélices en energía eléctrica. Estos aerogeneradores se agrupan en parque eólicos con el objetivo de aprovechar mejor la energía y, al mismo tiempo, reducir el impacto ambiental de las máquinas.

Actualmente, España tiene una gran dependencia del exterior, pues la mayoría de la energía primaria que se consume es importada y procedente de combustibles fósiles. La eólica se presenta como una fuente de energía autóctona que ya genera hasta el 20% de la electricidad de nuestro país, este porcentaje podría ir aumentado hasta lograr que no necesitemos importar más combustibles fósiles, con la consecuente independencia energética. Además, el sector eólico es clave para poder cumplir los objetivos europeos de 2020, cuya principal meta es conseguir un crecimiento inteligente, sostenible e integrador para Europa.

En cuanto a las perspectivas de futuro de la eólica en España, todo dependerá del nuevo marco regulatorio y de si el Gobierno sigue apostando por ella. La AEE espera que así sea ya que se trata de un sector líder en el mundo y que, además, puede ser la clave en el cambio del modelo productivo que necesita nuestro país.

No obstante, el crecimiento del sector eólico no solo supondrá la independencia energética de España, sino que generará grandes beneficios medioambientales que ayudarán a combatir el cambio climático y asegurarán un futuro sostenible. Para hacernos una idea, tan solo en 2015 la eólica evitó la emisión de más de 25 millones de toneladas de CO2 (que se hubiesen producido por la quema de combustibles fósiles) y también evitó la importación de estos combustibles por un valor de 1.932 millones de euros.

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