02.01.2019

Este 2019 comenzará el gran apagón eléctrico en nuestro país

Hasta ahora el cierre de las centrales de carbón y nucleares del territorio español ha supuesto un grave problema político, técnico y económico.

No obstante, a partir de este año entrarán en edad de jubilación decenas de centrales de producción eléctrica no renovables de nuestro país, cuyo plazo de cierre final está previsto para dentro de 9 años, es decir, para el 2028.

En total deben cerrar sus puertas una veintena de instalaciones, como por ejemplo, algunas centrales de dos o más turbinas ubicadas en Almaraz, Cáceres o Ascó, al igual que las grandes centrales de carbón de España, como la de Aboño (Asturias) o la de Compostilla (León).

El problema de la existencia de tantas instalaciones de energías no renovables y contaminantes del medio ambiente tiene su origen en el “Baby boom” eléctrico de los años 60. En esa década, el gran desarrollo económico disparó el consumo de luz, el cual vino acompañado de la instalación masiva de centrales. En ese momento, la tecnología disponible de moda era el carbón y la nuclear. Sin embargo, la vida útil de estas instalaciones está llegando a su fin e incluso a algunas ya les ha vencido su vida útil original. Por este motivo, durante los próximos 9 años irán cerrando poco a poco sus puertas, hasta que las últimas nucleares se “jubilen” en el 2028. Aunque, cabe señalar, que después de ese plazo las centrales de ciclo combinado podrán seguir en actividad hasta el 2031, y por su parte, las hidráulicas podrían continuar funcionando más allá de 2050. 

En cuanto al carbón, también hay que tener presente que en el 2020 deberán adaptarse a la normativa de emisiones marcada en Europa. Así que muchas centrales de carbón, cuya vida útil ya ha cumplido están valorando si acometen enormes inversiones para cumplir con la nueva normativa de emisiones europea o si se retiran del mercado definitivamente. 

En cualquier caso, la entrada y crecimiento de instalaciones de energías renovables y la mayor concienciación de la sociedad para conservar el medio ambiente están presionando a las centrales de carbón y nucleares. Ya se cierren en los próximos años o no, esa presión les hace perder valor, por ejemplo, según ha recogido Naturgy, el valor en libros de sus activos ha sido devaluado en 4.900 millones de euros.

 

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